No hay paz para Samsung y para Ericsson. Después la derrota del teléfono inteligente Galaxy Note 7, el gigante coreano anunció que sus ganancias del tercer trimestre serán un 33,3% más bajas de lo esperado. El hacha también cae sobre las estimaciones en cuanto al resultado operativo (5.200 billones de wones, aproximadamente 4,17 millones de euros, frente a los 7.800 billones anunciados el viernes) y la facturación (que ascenderá a 47.000 billones de wones, un 4% menos de lo esperado).
Por su parte, las acciones de Samsung perdieron un 1,6% en la Bolsa de Valores de Seúl, tras el -8% registrado ayer. debido acese definitivo de la producción del Galaxy Note 7, se estima que Samsung no podrá vender unos 20 millones de teléfonos previstos originalmente.
En cuanto a Ericsson, la empresa sueca -que se enfrenta una renovación pesada – comunicó que “los resultados del tercer trimestre serán significativamente más débiles de lo esperado”, porque “la tendencia negativa del mercado observada en el primer semestre debido a la atonía de la demanda se ha acelerado”.
Las ventas entre julio y septiembre cayeron un 14% interanual hasta los 51,1 millones de coronas, lastradas por el estado de las economías de Brasil, Rusia y Oriente Medio, mientras que los beneficios operativos cayeron hasta los 0,3 millones desde los 5,1 millones, tras los 1,3 millones en costes de reestructuración. Las acciones de Ericsson han llegado a perder un 16% en la Bolsa de Valores de Estocolmo.
