El pez gordo no está a la vuelta de la esquina, pero la reunión Generali que se abre hoy en Trieste con la confirmación de Philippe Donnet en el cargo de director ejecutivo Grupo y Gabriele Galateri como presidente no es la simple continuación del camino de los últimos años de la mayor compañía de seguros italiana.
Si no es un gran avance, ciertamente lo es un cambio de ritmo lo que Leo inicia hoy, lo que significa más tarde reorganización industrial y financiera, y fortalecimiento de capital de los últimos dos tres años, ahora puede irse la fase 3, que es la de desarrollo, a través de operaciones de fusión y adquisición dirigidas, así como de crecimiento interno. Desarrollo que -gracias al tesoro acumulado- apunta a reforzar sobre todo la gestión de activos, pero también la presencia del León en los mercados de seguros más rentablessin descuidar la aumento de dividendos muy querido por los accionistas y que llevó la rentabilidad por dividendo del 3,53% en 2014 al 6,16% en 2018.
Esto es exactamente lo que espera el plan Donnet, presentado en otoño a la comunidad financiera y basado en tres pilares fundamentales: crecimiento rentable en Europa y más allá, tanto en el negocio de seguros como en la gestión de activos; optimización financieraa con miras también a la posibilidad de reducir la deuda; y finalmente innovación e el cambio en el modelo de negocio con la adopción de una concepción moderna y dinámica de la actividad aseguradora que debe hacerse cargo de toda la vida del cliente, asistiéndolo en todas sus manifestaciones y no limitándose a indemnizar los daños.
Esta nueva fase de desarrollo será gestionada sustancialmente por el mismo equipo probado que antes, no solo porque la empresa está cada vez más en manos de Philippe Donnet, que ha dado visión y serenidad a todo el equipo, y porque la modificación de los límites de edad permitirá la reconfirmación de Galateri como presidente, pero por qué el tablero se mantiene prácticamente igual con la única salida destacada de Ornella Barra, por sus crecientes compromisos con el gigante farmacéutico Walgreens Boots Alliance, y su reemplazo con Antonella Mai-Pochler, asesor especial del canciller austriaco Sebastian Kurz y asesor principal de Boston Consulting.
Por otro lado, la estructura accionarial es más italiana, siguiendo la inversiones de Caltagirone, Del Vecchio y Benetton, que han aumentado sus posesiones trayendo la participación total en manos italianas en 25%, incluido el 13% de Mediobanca.
Después de los excelentes resultados de 2018 –en el que tanto las utilidades como los dividendos aumentaron y la acción registró una suba del 22% en Bolsa de noviembre a hoy– el nuevo año promete ser un desafío para Generali, pero la estrategia adoptada por Donnet y resumida en su plan tiene todas las credenciales para convencer al mercado de que el crecimiento sin sobresaltos y la distribución adecuada de dividendos es una combinación no solo posible sino replicable. Al menos hasta que los accionistas decidan, si eso sucede alguna vez, empujar a la empresa hacia objetivos más ambiciosos, incluso a costa de abrir más sus carteras. Pero para apoyar el crecimiento internacional de los pocos grandes grupos como Generali de los que Italia todavía puede presumir necesitamos un sistema de país con visión de futuro del que hoy no vemos ni la sombra.
