Una reforma del sistema de crédito cooperativo es "necesaria y urgente" para asegurar que estos bancos sobrevivan en el actual contexto económico con el necesario fortalecimiento del capital, mayor eficiencia y mejor gobernabilidad. Lo dijo al hablar en un seminario sobre el sector en el Senado el jefe de supervisión del Banco de Italia Carmelo Barbagallo.
Para que esto suceda, debe haber un proceso de agregación en grupos, lo que permitiría aprovechar economías de escala y potenciar la oferta, explicó Barbagallo. Las restricciones derivadas de la forma cooperativa, como el voto per cápita y los límites a la propiedad de acciones, "impiden que los BC se recapitalicen accediendo de forma independiente al mercado de capital riesgo", con el resultado de que los bancos cooperativos menos capitalizados serían rechazados por las autoridades supervisoras.
Barbagallo esboza las características esenciales de una reforma efectiva del sistema, diciendo que debe "centrarse en el modelo de grupo cooperativo igualitario", que a diferencia del grupo tradicional se basa en un “contrato de cohesión” entre los bancos participantes en el grupo, y que establece derechos y obligaciones frente a la matriz.
Este tipo de grupo, según el Banco de Italia, tendrá que estar sujeto al mismo tipo de regulación y control al que están sujetos hoy en día los grupos bancarios y por ello será se necesita legislación secundaria para armonizar las normas previstos para los contratos de cohesión a los de la supervisión prudencial del mecanismo único europeo.
